viernes, 29 de mayo de 2009

El fin de la emigración y la inmigración actual:

La corriente migratoria es menor a partir de 1967, ya que en Europa se exige una mayor cualificación a los inmigrantes, y se detiene a partir de la crisis de 1973. No sólo detiene la corriente migratoria, sino que provoca un proceso de retorno. Pero España también entra en crisis y el paro aumenta, aunque no de manera decisiva.
En la actualidad España es un receptor de emigrantes. Son personas jóvenes que no pueden sobre vivir en sus países de origen y están dispuestos a trabajar en condiciones y en trabajos que muchos españoles no aceptaríamos nunca. Se emplean normalmente en la agricultura (Almería, Murcia, Lérida, Barcelona), en la construcción (Madrid, Barcelona, País Vasco, Galicia) y en la minería (Asturias, León, Palencia).
Los países de origen de los inmigrantes son los países americanos (Ecuador, Colombia, Argentina, Brasil, Venezuela, México, Perú), los países africanos (Marruecos, Argelia, Cabo Verde y los países subsaharianos en general), los países del este de Europa (Rusia, Hungría, Bulgaria, Polonia, Yugoslavia) y los países del lejano oriente (China sobre todo). También debemos contar aquí a los inmigrantes portugueses que vienen a trabajar. La política de restricción a la inmigración que hay en Europa provoca que muchos de estos inmigrantes no puedan entrar legalmente, y se jueguen la vida para conseguir llegar a España. Desde ese momento se ven obligados a vivir en condiciones marginales y a aceptar trabajos que están fuera de la legalidad.
No debemos olvidar otra inmigración totalmente nueva. No son trabajadores de los países menos desarrollados sino jubilados de los países ricos de Europa (Alemania, Francia, Gran Bretaña, Suecia). Estos inmigrantes se establecen en la costa mediterránea, Baleares y Canarias. Son personas con altos ingresos, para el nivel de vida español, que demandan gran cantidad de servicios turísticos y sanitarios. De estos países llegan, también, trabajadores jóvenes para atender a esta población, pero son una minoría.

El éxodo rural:

Además de la emigración a Europa, se produce un auténtico éxodo del campo a la ciudad. Con este éxodo rural la sociedad española se urbaniza definitivamente, y se asimila a cualquier otro país desarrollado. La corriente migratoria, primero se dirige del campo a la capital de la provincia, luego a las regiones industrializadas, y por último a Europa. Los polos de desarrollo que se crean en el franquismo también son zonas de inmigración.
Llamamos éxodo rural a un fenómeno de emigración masiva de los pueblos españoles que tuvo lugar en los años 60. El destino de estos emigrantes fueron las ciudades industriales de España: Barcelona, Madrid y País Vasco; y Europa. Gracias a ese proceso la población española pasa de ser mayoritariamente rural a ser plenamente urbana (más del 70%), el país se industrializa y las rentas del campo pueden sostener a las familias que viven de él.
A diferencia de las migraciones exteriores, que no suelen ser definitivas, las migraciones a las ciudades sí lo son, y raramente quien ha emigrado a un núcleo urbano regresa a su pueblo. Aunque vuelva durante los periodos vacacionales o tras la jubilación.
La emigración del campo a la ciudad no es un fenómeno exclusivamente contemporáneo, siempre ha tenido lugar, en mayor o menor medida, pero en la España del desarrollismo alcanzó cifras espectaculares, más de 300.000 personas al año. La corriente de urbanización definitiva había comenzado durante la segunda República, pero la guerra civil no sólo cortó el proceso, sino que hizo regresar a gran número de personas al campo, y es que en la larga posguerra y los años del hambre sólo la vida en el campo garantizaba un poco de pan, a costa de vivir miserablemente.
Estos espectaculares movimientos de población se explican por la situación económica que imperaba en el campo, y la necesidad del país de crear una industria y por lo tanto un proletariado industrial desvinculado del campo. Las labores del campo en los años 40 y 50 tenían un carácter temporal, y sus rendimientos eran muy bajos. Ello encubría situaciones de paro y trabajo estacional, ya que había gran número de jornaleros que sólo encontraba trabajo en las épocas agrícolamente activas: siembra y recogida, principalmente. Las situaciones de minifundio y latifundio agravaban el panorama laboral. Tras el Plan de Estabilización de 1959 y el desarrollo de la concentración parcelaria las necesidades de mano de obra jornalera disminuyeron, y la falta de salida laboral impulsó a muchos de ellos a la emigración. La mecanización del campo fue definitiva, lo que contribuyó a que la emigración del campo también lo fuese.
Las provincias más afectadas por el éxodo rural son aquellas en las el proletariado rural era más numeroso: Badajoz, Córdoba, Jaén, Granada, Ciudad Real, etc. Es decir, Extremadura, Andalucía y Castilla-La Mancha. Un porcentaje importante de la emigración rural se asienta en la capital de su provincia, aunque la mayoría tendrán como destino ciudades extraprovinciales: Barcelona (más de 400.000), Valencia, Madrid, Bilbao, San Sebastián, Zaragoza y Alicante; y Europa.
Las consecuencias más llamativas del éxodo rural han sido: la despoblación del campo, el envejecimiento y el aumento del índice de masculinidad. La despoblación ha llegado al extremo de provocar el abandono pueblos enteros, y ha supuesto la disminución de los servicios para atender a determinadas poblaciones. Sólo en los últimos años, y gracias al aumento de la calidad de vida, los pueblos mejor comunicados han vuelto a tener más actividad y más servicios, gracias a las infraestructuras que monta el Estado. No obstante, gracias a la poca presión demográfica de determinadas regiones, se han podido construir muchas infraestructuras: pantanos y autopistas.
En la misma línea que la despoblación está el envejecimiento. La falta de personas jóvenes y parejas con hijos ha supuesto un aumento de la edad media. Pero lo más grave para la economía rural es el aumento de la edad de los empresarios y los trabajadores. La mayoría de los agricultores con explotaciones tienen edades cercanas a la jubilación y no tienen heredero que prosiga con su actividad, con lo que la explotación tendrá que cerrar.
El aumento del índice de masculinidad se debe a que si bien en principio la emigración era cosa de varones, el aumento de la oferta de puestos de trabajo en el sector servicios en las ciudades españolas atrajo a ingentes cantidades de mujeres desde los pueblos, dejando a estos sin el elemento femenino necesario para crear familias.
Todo esto nos presenta un país fundamentalmente urbano, que sólo mantiene en los pueblos a las personas que pueden vivir del campo y a aquellas que viviendo de trabajos urbanos se pueden desplazar a diario del campo a la ciudad.

La emigración:

En el siglo XIX la mayor parte de los españoles emigraban a América. Era una constante desde su descubrimiento. Durante los años de las guerras de independencia americana este flujo se detuvo, pero una vez consolidados los nuevos Estados la emigración a América se reanudó con más intensidad que nunca. Los principales países receptores fueron Argentina, México, Brasil y Cuba. Es la emigración a países nuevos, en los que todo está por hacer y las oportunidades para hacer negocios es muy grande. La emigración a América se extiende desde 1846 hasta 1932, cuando los países americanos cambia de política, por la crisis de 1929. Tras la primera guerra mundial se reanuda esta emigración.
Al menos desde 1830 y hasta 1914 también se da la emigración golondrina a Francia. La emigración golondrina tiene carácter anual, se emigra para las campañas agrícolas y se regresa todos los años. También hubo una cierta emigración a África: Marruecos, Argelia, Guinea Ecuatorial y el [Sáhara].
Durante la segunda República se inicia la emigración interior, primero a las ciudades y luego a las regiones industrializadas, como Madrid, Cataluña, el País Vasco o Asturias. Este proceso dura hasta la guerra civil. Con el triunfo fascista salen de España millones de personas al exilio: a todos los países de Europa y a América.
La segunda guerra mundial hace detener los flujos migratorios en todo el mundo. Tras el fin de la segunda guerra mundial las autoridades franquistas, con su política autárquica, impidieron la emigración de España, pero la situación económica española era muy deficiente y la necesidad de mano de obra en Europa muy grande.
Cuando se permite la emigración de una España pobre y atrasada, la partida a Europa se hace masiva, sobre todo a Francia, Suiza y Alemania. El exceso de la fuerza de trabajo en España es el que falta el Europa. Los contingentes españoles en Europa son masivos, tanto los legales como los ilegales. A diferencia de épocas anteriores, la emigración americana es muy escasa, ya que estos países exigen inmigrantes cualificados. Los trabajadores que emigran a Europa son, en general, campesinos sin tierra con escasa cualificación. Este es el tipo de mano de obra que demanda el continente. No obstante, el saldo migratorio nunca fue superior a un millón de personas, ya que muchos de los inmigrantes volvían. Había un flujo de ida y vuelta. Quienes volvían traían consigo un pequeño capital que les permitía abrir un negocio en las ciudades. Entre esas pequeñas empresas destacan las dedicadas a la venta de electrodomésticos y su reparación, gracias a las técnicas especializadas aprendidas en el extranjero. El ciclo termina con el regreso a las ciudades españolas.

Los empresarios que contraten a 'sin papeles' deberán pagar la repatriación

Una directiva de la UE endurece el castigo contra la explotación de inmigrantes

La Unión Europea aprobará el lunes en Consejo de Ministros una directiva, inspirada por el Gobierno español, que endurece las sanciones a los empresarios que contraten a inmigrantes en situación irregular. Además de establecer una batería de multas y penas mínimas, el texto obliga a los patronos explotadores a pagar el viaje de retorno de sus empleados sin papeles que sean repatriados. Hasta ahora, ese gasto recaía sobre los contribuyentes, a través de los Presupuestos Generales del Estado.

La directiva, que viene siendo negociada desde hace más de dos años, establece unas normas mínimas, por lo que los Estados quedan en libertad para adoptar medidas aún más estrictas contra los explotadores.

Además de obligarles a pagar la repatriación de sus empleados en situación irregular, algo que ya aparece recogido en varios artículos del anteproyecto español de reforma de la Ley de Extranjería, les exige que abonen a los inmigrantes el dinero pendiente por el trabajo que hayan realizado y que paguen los correspondientes impuestos y cotizaciones sociales. En caso de que sea imposible establecer la remuneración de los extranjeros, "se debe presumir que es al menos el salario previsto en la legislación aplicable sobre el salario mínimo, los convenios colectivos o la práctica establecida del sector de actividad de que se trate". Si el inmigrante ha retornado o ha sido repatriado a su país, los empresarios deberán abonar los costes del envío de la remuneración que tuvieran pendiente con él.

El texto anima a los Estados a incrementar las inspecciones laborales y les obliga a establecer sanciones penales en los que denomina "casos graves"; a este respecto, ofrece varios ejemplos: las infracciones reiteradas, el empleo ilegal de un número considerable de inmigrantes, las condiciones laborales especialmente abusivas, el empleo de menores y el conocimiento por parte del empresario de que el trabajador es víctima de la trata de seres humanos.

La directiva también obliga a los empleadores, antes de contratar a un extranjero extracomunitario, a solicitar su permiso de residencia y a conservar una copia del mismo al menos durante el periodo en que trabaje para él. Y aún va más allá: establece la responsabilidad del contratista principal en el caso de que sea un subcontratista quien emplee al extranjero en situación irregular. De esta forma, las empresas que utilicen subcontratas (algo muy común) podrán ser obligadas como responsables solidarios o subsidiarios a pagar las multas y salarios pendientes en lugar de los subcontratistas que hayan contratado a los sin papeles.

Alejandro Alamo, Carlos Martin, Alejandro Garabito, Manuel Guijarro


Rescatada una patera con 35 subsaharianos junto a la costa de Granada

Todos los inmigrantes se encuentran en buen estado de salud - Es la cuarta embarcación interceptada en mayo en esta zona


Miembros del Servicio Marítimo de la Guardia Civil y de Salvamento Marítimo han rescatado esta madrugada una patera con 35 inmigrantes, todos varones y mayores de edad, de origen subsahariano que estaban a la deriva a unas 30 millas de la costa granadina.

Según fuentes de Salvamento Marítimo, sobre las 22.00 de anoche un mercante dio el aviso al Centro de Coordinación de Emergencia de que se había encontrado una patera con problemas de flotabilidad y llena de agua. La Salvamar Hamal, con base en el puerto de Motril, se dirigió al lugar consiguiendo localizarlos pasada las doce de la noche. La patera se encontraba a la deriva y soportando olas de unos tres metros de altura debido a un fuerte temporal.

Los inmigrantes han llegado a Motril cerca de las 3.00. Allí, un dispositivo de voluntarios de la Cruz Roja y su servicio sanitario les han dispensado una primera atención médica y alimenticia, así como ropa.

Los subsaharianos han sido puestos a disposición de la Policía Nacional en el centro de acogida del que se dispone en el puerto, para ser enviados a un Centro de Internamiento de Extranjeros (CIE) en los próximos días. Esta es la cuarta patera que ha sido interceptada en la costa granadina en el mes de mayo.

Alejandro Alamo, Carlos Martin, Alejandro Garabito, Manuel Guijarro

viernes, 22 de mayo de 2009

DETENCIONES A INMIGRANTES ILEGALES EN ESPAÑA

Durante el mes de diciembre y la primera quincena del mes de enero la Jefatura Superior de Policía con jurisdicción en Madrid y los 15 municipios con más población han incrementado en más de un 120 % las detenciones de inmigrantes sin papeles con respecto al mismo período del año anterior.

El Ministerio del Interior en un comunicado de prensa sostiene que esta medida pretende mejorar la seguridad en función a la delincuencia de cada zona. Aunque los sindicatos policiales hablan de practicas policiales que responden al cumplimiento de órdenes y también explican que a los comisarios se les exige una tasa de detenidos al mes según la cantidad de extranjeros que vivan en su distrito.

Estas instrucciones dan prioridad a los inmigrantes marroquíes, ya que según la ley tiene 40 días para realizar la repatriación y el traslado se hace por carretera, por lo que los costes se pueden asumir con más facilidad.

El sindicato también denuncia en la carta enviada al fiscal general del estado que a los agentes con mayor numero de inmigrantes sin papeles detenidos al mes, se les retribuye con días libres.

Esta información fue confirmada por el propio Ministro de Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba, quien aseguro que existen “objetivos cuantitativos” en la detención de inmigrantes, como así también la orden interna distribuida en todas las comisarías de Madrid donde se establecía un cupo semanal de extranjeros en situación irregular para ser detenidos.

Ante la disposición prioritaria de detener a inmigrantes marroquíes por razones de facilidad en la repatriación, el embajador marroquí en España, Omar Azziman ha expresado su inquietud por esta medida y se ha comunicado con el director general de Política Exterior para el Mediterráneo, Fidel Sendagorta para obtener aclaraciones.

Varias ONG de derechos humanos solicitan a la fiscalía se investigue los cupos de detenciones en Madrid y acusa al Ministerio del Interior por la utilización de criterios raciales para la identificación de extranjeros.

Rocío Jiménez,Joselin pazmiño, María José Corchero, Elisabeth González

LA INMIGRACIÓN ILEGAL AUMENTARÁ CON LA CRISIS ECONÓMICA

La inmigración ilegal debería aumentar con la crisis económica, auguró este martes la Organización Internacional para las Migraciones (OIM), que recomienda a los gobiernos de los países ricos que apliquen una verdadera política de gestión de estos flujos crecientes.

Por su propia naturaleza, resulta prácticamente imposible calibrar la inmigración ilegal. Como mucho, se puede estimar que de 10% a 15% de migrantes a escala mundial son ilegales, es decir, entre 20 y 30 millones de personas, observó.

Decenas de miles de habitantes de los países en vías de desarrollo huyen de la miseria y el Alto Comisionado de la ONU para los Refugiados (Acnur) estima, por ejemplo, que más de 38.000 personas, la mayoría somalíes y etíopes, intentaron cruzar el golfo de Aden hasta Yemen los diez primeros meses del año. Más de 600 murieron o han desaparecido.

Los países ricos tienen la responsabilidad de aplicar una verdadera política eficaz que permita equilibrar las llegadas de inmigrantes y la demanda del mercado laboral, y combatir la xenofobia de su propia población.

Con 70,6 millones de personas, Europa es el continente que más emigrantes recibe procedentes de todo el mundo.

Joselin pazmiño, María José Corchero, Elisabeth González, Rocío Jiménez