Mostrando entradas con la etiqueta Sara Rivilla Conde. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Sara Rivilla Conde. Mostrar todas las entradas

viernes, 5 de junio de 2009

INCORPORACIÓN DE LOS INMIGRANTES A LA ESCUELA ESPAÑOLA

La incorporación de alumnos y alumnas de origen inmigrantes a los Centros Educativos es un hecho que está repercutiendo de forma importante en el sistema educativo. FETE-UGT ha realizado un estudio cuyo objetivo central es, además de, realizar una valoración de la integración de los niños y niñas inmigrantes en el Sistema Educativo Español, elaborar una propuesta de educación para la ciudadanía que oriente al Sistema Educativo para asumir las vertiginosas transformaciones que se están produciendo en nuestra sociedad. Con esta intención, realizamos una descripción de obstáculos, dificultades e inconvenientes a la vez que aportamos líneas de acción.
El fenómeno de la migración exterior se ha convertido en un proceso estructural de una magnitud cuantitativa y cualitativa de máximo orden. Este cambio social tan acelerado tiene mucha consecuencias; una de ellas es que revitaliza la importancia del papel de la educación como elemento que hace posible conocer y reconocer esta realidad de una nueva forma nueva, mas justa y humana.
Como es lógico, no se puede dejar en manos del Sistema Educativo todo el peso de la integración del alumno inmigrante y su familia. Sin embargo, la interpretación negativa de este fenómeno puede ser modificado a través de la educación. La integración socioeducativa no deja e ser una fórmula más, muy eficaz por supuesto, pero no la única. La migración es un fenómeno multicausal y plurifactural que requiere tratamiento global, que por otra parte no puede ser uniforme porque cada situación requiere una actuación determinada. No obstante creemos que es posible y necesario establecer pautas y principios generales que puedan ayudarnos a alcanzar una convivencia intercultural. La educación ha de recuperar su protagonismo en la transmisión de valores que nos lleven a construir unas sociedades más justas y humanas.

viernes, 29 de mayo de 2009

El fin de la emigración y la inmigración actual:

La corriente migratoria es menor a partir de 1967, ya que en Europa se exige una mayor cualificación a los inmigrantes, y se detiene a partir de la crisis de 1973. No sólo detiene la corriente migratoria, sino que provoca un proceso de retorno. Pero España también entra en crisis y el paro aumenta, aunque no de manera decisiva.
En la actualidad España es un receptor de emigrantes. Son personas jóvenes que no pueden sobre vivir en sus países de origen y están dispuestos a trabajar en condiciones y en trabajos que muchos españoles no aceptaríamos nunca. Se emplean normalmente en la agricultura (Almería, Murcia, Lérida, Barcelona), en la construcción (Madrid, Barcelona, País Vasco, Galicia) y en la minería (Asturias, León, Palencia).
Los países de origen de los inmigrantes son los países americanos (Ecuador, Colombia, Argentina, Brasil, Venezuela, México, Perú), los países africanos (Marruecos, Argelia, Cabo Verde y los países subsaharianos en general), los países del este de Europa (Rusia, Hungría, Bulgaria, Polonia, Yugoslavia) y los países del lejano oriente (China sobre todo). También debemos contar aquí a los inmigrantes portugueses que vienen a trabajar. La política de restricción a la inmigración que hay en Europa provoca que muchos de estos inmigrantes no puedan entrar legalmente, y se jueguen la vida para conseguir llegar a España. Desde ese momento se ven obligados a vivir en condiciones marginales y a aceptar trabajos que están fuera de la legalidad.
No debemos olvidar otra inmigración totalmente nueva. No son trabajadores de los países menos desarrollados sino jubilados de los países ricos de Europa (Alemania, Francia, Gran Bretaña, Suecia). Estos inmigrantes se establecen en la costa mediterránea, Baleares y Canarias. Son personas con altos ingresos, para el nivel de vida español, que demandan gran cantidad de servicios turísticos y sanitarios. De estos países llegan, también, trabajadores jóvenes para atender a esta población, pero son una minoría.

El éxodo rural:

Además de la emigración a Europa, se produce un auténtico éxodo del campo a la ciudad. Con este éxodo rural la sociedad española se urbaniza definitivamente, y se asimila a cualquier otro país desarrollado. La corriente migratoria, primero se dirige del campo a la capital de la provincia, luego a las regiones industrializadas, y por último a Europa. Los polos de desarrollo que se crean en el franquismo también son zonas de inmigración.
Llamamos éxodo rural a un fenómeno de emigración masiva de los pueblos españoles que tuvo lugar en los años 60. El destino de estos emigrantes fueron las ciudades industriales de España: Barcelona, Madrid y País Vasco; y Europa. Gracias a ese proceso la población española pasa de ser mayoritariamente rural a ser plenamente urbana (más del 70%), el país se industrializa y las rentas del campo pueden sostener a las familias que viven de él.
A diferencia de las migraciones exteriores, que no suelen ser definitivas, las migraciones a las ciudades sí lo son, y raramente quien ha emigrado a un núcleo urbano regresa a su pueblo. Aunque vuelva durante los periodos vacacionales o tras la jubilación.
La emigración del campo a la ciudad no es un fenómeno exclusivamente contemporáneo, siempre ha tenido lugar, en mayor o menor medida, pero en la España del desarrollismo alcanzó cifras espectaculares, más de 300.000 personas al año. La corriente de urbanización definitiva había comenzado durante la segunda República, pero la guerra civil no sólo cortó el proceso, sino que hizo regresar a gran número de personas al campo, y es que en la larga posguerra y los años del hambre sólo la vida en el campo garantizaba un poco de pan, a costa de vivir miserablemente.
Estos espectaculares movimientos de población se explican por la situación económica que imperaba en el campo, y la necesidad del país de crear una industria y por lo tanto un proletariado industrial desvinculado del campo. Las labores del campo en los años 40 y 50 tenían un carácter temporal, y sus rendimientos eran muy bajos. Ello encubría situaciones de paro y trabajo estacional, ya que había gran número de jornaleros que sólo encontraba trabajo en las épocas agrícolamente activas: siembra y recogida, principalmente. Las situaciones de minifundio y latifundio agravaban el panorama laboral. Tras el Plan de Estabilización de 1959 y el desarrollo de la concentración parcelaria las necesidades de mano de obra jornalera disminuyeron, y la falta de salida laboral impulsó a muchos de ellos a la emigración. La mecanización del campo fue definitiva, lo que contribuyó a que la emigración del campo también lo fuese.
Las provincias más afectadas por el éxodo rural son aquellas en las el proletariado rural era más numeroso: Badajoz, Córdoba, Jaén, Granada, Ciudad Real, etc. Es decir, Extremadura, Andalucía y Castilla-La Mancha. Un porcentaje importante de la emigración rural se asienta en la capital de su provincia, aunque la mayoría tendrán como destino ciudades extraprovinciales: Barcelona (más de 400.000), Valencia, Madrid, Bilbao, San Sebastián, Zaragoza y Alicante; y Europa.
Las consecuencias más llamativas del éxodo rural han sido: la despoblación del campo, el envejecimiento y el aumento del índice de masculinidad. La despoblación ha llegado al extremo de provocar el abandono pueblos enteros, y ha supuesto la disminución de los servicios para atender a determinadas poblaciones. Sólo en los últimos años, y gracias al aumento de la calidad de vida, los pueblos mejor comunicados han vuelto a tener más actividad y más servicios, gracias a las infraestructuras que monta el Estado. No obstante, gracias a la poca presión demográfica de determinadas regiones, se han podido construir muchas infraestructuras: pantanos y autopistas.
En la misma línea que la despoblación está el envejecimiento. La falta de personas jóvenes y parejas con hijos ha supuesto un aumento de la edad media. Pero lo más grave para la economía rural es el aumento de la edad de los empresarios y los trabajadores. La mayoría de los agricultores con explotaciones tienen edades cercanas a la jubilación y no tienen heredero que prosiga con su actividad, con lo que la explotación tendrá que cerrar.
El aumento del índice de masculinidad se debe a que si bien en principio la emigración era cosa de varones, el aumento de la oferta de puestos de trabajo en el sector servicios en las ciudades españolas atrajo a ingentes cantidades de mujeres desde los pueblos, dejando a estos sin el elemento femenino necesario para crear familias.
Todo esto nos presenta un país fundamentalmente urbano, que sólo mantiene en los pueblos a las personas que pueden vivir del campo y a aquellas que viviendo de trabajos urbanos se pueden desplazar a diario del campo a la ciudad.

La emigración:

En el siglo XIX la mayor parte de los españoles emigraban a América. Era una constante desde su descubrimiento. Durante los años de las guerras de independencia americana este flujo se detuvo, pero una vez consolidados los nuevos Estados la emigración a América se reanudó con más intensidad que nunca. Los principales países receptores fueron Argentina, México, Brasil y Cuba. Es la emigración a países nuevos, en los que todo está por hacer y las oportunidades para hacer negocios es muy grande. La emigración a América se extiende desde 1846 hasta 1932, cuando los países americanos cambia de política, por la crisis de 1929. Tras la primera guerra mundial se reanuda esta emigración.
Al menos desde 1830 y hasta 1914 también se da la emigración golondrina a Francia. La emigración golondrina tiene carácter anual, se emigra para las campañas agrícolas y se regresa todos los años. También hubo una cierta emigración a África: Marruecos, Argelia, Guinea Ecuatorial y el [Sáhara].
Durante la segunda República se inicia la emigración interior, primero a las ciudades y luego a las regiones industrializadas, como Madrid, Cataluña, el País Vasco o Asturias. Este proceso dura hasta la guerra civil. Con el triunfo fascista salen de España millones de personas al exilio: a todos los países de Europa y a América.
La segunda guerra mundial hace detener los flujos migratorios en todo el mundo. Tras el fin de la segunda guerra mundial las autoridades franquistas, con su política autárquica, impidieron la emigración de España, pero la situación económica española era muy deficiente y la necesidad de mano de obra en Europa muy grande.
Cuando se permite la emigración de una España pobre y atrasada, la partida a Europa se hace masiva, sobre todo a Francia, Suiza y Alemania. El exceso de la fuerza de trabajo en España es el que falta el Europa. Los contingentes españoles en Europa son masivos, tanto los legales como los ilegales. A diferencia de épocas anteriores, la emigración americana es muy escasa, ya que estos países exigen inmigrantes cualificados. Los trabajadores que emigran a Europa son, en general, campesinos sin tierra con escasa cualificación. Este es el tipo de mano de obra que demanda el continente. No obstante, el saldo migratorio nunca fue superior a un millón de personas, ya que muchos de los inmigrantes volvían. Había un flujo de ida y vuelta. Quienes volvían traían consigo un pequeño capital que les permitía abrir un negocio en las ciudades. Entre esas pequeñas empresas destacan las dedicadas a la venta de electrodomésticos y su reparación, gracias a las técnicas especializadas aprendidas en el extranjero. El ciclo termina con el regreso a las ciudades españolas.

viernes, 24 de abril de 2009

Rescatados 92 'sin papeles' en cinco pateras frente a las costas de Almería

La policía detiene a 34 subsaharianos que habian logrado llegar a las costas de Granada

Salvamento Marítimo y la Guardia Civil han rescatado este jueves a 92 magrebíes que viajaban a bordo de 5 lanchas cuando trataban de alcanzar el litoral almeriense. Las operaciones de rescate se iniciaron alrededor de las 16 horas, cuando la tripulación de un pesquero canario alertó del avistamiento de la primera patera.La embarcación de rescate Salvamar Denébola ha llegado al puerto de la capital almeriense pasadas las once de la noche con las últimas 20 personas rescatadas, que viajaban a bordo de una embarcación avistada en aguas del Cabo de Gata, además de otros 17 ocupantes de otra patera que fue rescatada minutos antes, a unas 25 millas náuticas al sur del mismo cabo.

Entre este grupo de inmigrantes se encuentran al menos cuatro mujeres. Según ha detallado un portavoz de Salvamento Marítimo todos ellos se encuentran en perfecto estado.
Los otros 55 inmigrantes, todos ellos también en aparente buen estado y entre los que hay dos mujeres, de las tres pateras rescatadas previamente han sido trasladados a bordo de la embarcación Salvamar Algenib al puerto de Garrucha, en Almería, donde recibirán asistencia sanitaria antes de quedar a disposición policial.

Otra patera en Granada

También este jueves por la noche, la Guardia Civil ha detenido a 34 inmigrantes subsaharianos que habían conseguido llegar a la playa de la localidad de Lújar, en la provincia de Granada.
La patera, en la que viajaban más de 40 personas, arribó a las costas granadinas alrededor de las diez de la noche y fueron los vecinos de la zona los que avisaron a las autoridades de su presencia. La Guardia Civil ha conseguido detener a 34 de los ocupantes, que se encontraban desperdigados por las inmediaciones del lugar.
Los inmigrantes recibieron atención sanitaria primaria en la misma playa por personal del Centro de Salud de Castell de Ferro y después fueron asistidos por voluntarios de la Cruz Roja, que les facilitaron alimentos y atención médica. Sólo uno de ellos ha tenido que ser trasladado al Hospital Santa Ana de Motril aquejado de fuertes dolores en el abdomen.
Poco después de la media noche los indocumentados fueron trasladados al Centro de Acogida del que dispone la Policía Nacional en el Puerto de Motril, donde permanecerán las próximas 48 horas hasta que sean llevados a un centro de internamiento para inmigrantes.

viernes, 17 de abril de 2009

El 60% de los presos encarcelados en España en la última década son extranjeros

  • El número de reclusos nacionales sólo han crecido un 29%.
  • El de foráneos, un 228%.
  • El 35% de los internos son inmigrantes.
  • Causas económicas, migratorias y judiciales motivan este crecimiento.

    La población reclusa se ha disparado un 70% en España en la última década, un crecimiento cimentado sobre todo en el gran aumento del número de presos extranjeros.
    Desde el 1 de enero de 2000, los internos españoles sólo han crecido en 10.700 personas (un 29%), mientras que los extranjeros lo han hecho en 18.100 (un 228%). Es decir, que en estos diez años, de cada diez personas que han ingresado en la cárcel, seis eran inmigrantes.Actualmente hay en las 87 prisiones españolas (incluida Cataluña) 75.212 reclusos (datos a 3 de abril), de los que 25.966, el 35%, no han nacido en España, según el último informe del sindicato de prisiones Acaip.

    Un porcentaje elevado, teniendo en cuenta que los extranjeros sólo suponen hoy el 11,4% del total de la población española.
    La situación no va a mejorar a corto plazo. Un informe de la Comisión Europea vaticina que antes de que acabe 2010 el 50% de los presos en España serán extranjeros.
    "Sólo Grecia ha tenido dentro de la Unión Europea un incremento de reclusos mayor que España. Incluso Italia, Francia y Alemania, con más habitantes, tienen menos presos que nuestro país", señala un portavoz de Acaip. "Las cárceles están desbordadas".Las estadísticas hablan de hacinamiento: 20 de las 87 cárceles superan en un 200% su capacidad. En lo que va de 2009, cada día ingresan en prisión una media de 19 personas, cuando en el año 2000 la media era de 2,5 y en 2001, de 6,7.

    'Boom' migratorio

    El incremento del número de presos extranjeros desde el año 2000 ha coincidido con el inicio del boom migratorio. Hay razones económicas y culturales detrás de este fuerte aumento, señalan fuentes penitenciarias. "Muchos inmigrantes delinquen por su precaria situación, agravada aún más por la crisis del último año. Además, en sus países de origen los delitos están menos castigados, y se creen que en España es igual".
    Una tercera causa es judicial: "Los delincuentes extranjeros casi nunca obtienen la libertad bajo fianza hasta la celebración del juicio porque no tiene domicilio fijo donde encontrarlos. Los jueces no se arriesgan a perderles la pista", explica José Manuel García Catalán, vicepresidente del sindicato policial SPP.
    De hecho, más del 40% de los reclusos extranjeros son preventivos a espera de juicio. "Sin olvidar la delincuencia organizada, de alto nivel, copada por inmigrantes. En 2007, por ejemplo, teníamos fichados 254 grupos. Más del 80% de sus miembros eran foráneos", señalan fuentes policiales.

viernes, 27 de marzo de 2009

Los derechos de los inmigrantes no admiten rebajas

Ante las próximas reformas de las Leyes de Asilo, Extranjería y el Código Penal, Amnistía Internacional recuerda al Gobierno su obligación de garantizar los derechos de las personas inmigrantes o necesitadas de protección internacional

Madrid.- En los últimos meses, la crisis económica mundial se ha convertido en un tema de actualidad con gran calado en la opinión pública. En este contexto, la especial sensibilidad de la población hacia los problemas económicos puede contribuir a crear un ambiente que justifique la adopción de más medidas de control migratorio que supongan una amenaza para los derechos humanos de las personas migrantes. También puede generar una percepción pública negativa de las personas inmigrantes que puede exacerbar su vulnerabilidad frente a la discriminación, el racismo, la xenofobia y otros abusos de derechos humanos. El Gobierno tiene la obligación de contrarrestar ese fenómeno. Sin embargo, aunque ha anunciado la elaboración de una Estrategia Nacional e Integral de Lucha contra el Racismo y la Xenofobia, ni siquiera ha adoptado todavía medidas efectivas para documentar los incidentes de índole racista a manos de particulares o agentes del Estado, ni ofrece datos periódicos sobre estos fenómenos.
En los próximos meses se van a discutir en España tres importantes reformas legislativas (Ley de Asilo, Ley de Extranjería y Código Penal), que pueden implicar recortes para los derechos de inmigrantes, refugiados y solicitantes de asilo. Itziar Ruiz-Giménez Arrieta, presidenta de Amnistía Internacional (AI) en España, explica que “en dichas reformas legislativas, el Gobierno no debe dar un paso atrás en las garantías de protección reconocidas hasta ahora. No tener papeles no significa no tener derechos. En ningún caso se pueden rebajar los derechos de las personas migrantes ni de quienes defienden sus derechos”. La presidenta de la organización ha realizado estas declaraciones durante un acto simbólico celebrado hoy en Madrid frente al Congreso de los Diputados, bajo el lema: “Inmigración: rebajas en derechos humanos”.

Interior sabía desde septiembre que el radar de Lanzarote fallaba

25 personas murieron al naufragar una patera no detectada


Los mandos de la Guardia Civil fueron advertidos en septiembre de que la estación del Sistema Integral de Vigilancia Exterior (SIVE) situada en el municipio de Haría, al norte de Lanzarote, tenía una "zona ciega" entre la costa y hasta una milla náutica mar adentro, según consta en un detallado informe que fue entregado en mano al jefe interino de la Comandancia de la zona. El texto, al que ha tenido acceso este periódico, precisaba que la "zona ciega" era utilizada por las barcas de inmigrantes irregulares para alcanzar la isla. Cinco meses después de la entrega del informe, 25 inmigrantes, 15 de ellos menores de edad, murieron en ese lugar al estrellarse contra las rocas una patera que no pudo ser detectada por los radares del sistema.

En el informe, fechado el 29 de septiembre, el cabo primero Jefe Accidental de la Patrulla Fiscal señala: "Existe en el norte de la isla una zona de sombra, ocasionada por la orografía del terreno en [el] que en su día se ubicó la estación sensora de Montaña de Haría, siendo una zona estrecha en el norte de la localidad de Órzola. La zona de sombra se puede neutralizar con el seguimiento visual por parte de las cámaras CCR [de visión diurna] e IR [térmica] situadas en Montaña de Haría, rastreando la costa y de esta manera identificar el objetivo en el mar, pues generalmente dichas embarcaciones [las pateras] que entran por la zona suelen navegar paralelas a la misma y a una distancia inferior a dos millas náuticas en busca de un lugar idóneo para la arribada".

Esta última ruta que menciona el informe fue la utilizada por la patera que naufragó el pasado 15 de febrero, según se desprende de otro informe realizado por el mismo cabo primero horas después de que se consumara la tragedia. El radarista que se hallaba de guardia aquel día no utilizó la cámara de visión diurna porque la mar encrespada multiplicaba los ecos que aparecían en la pantalla del radar y no pudo relacionarlos con una embarcación de inmigrantes.

Lanzarote cuenta con dos estaciones sensoras fijas para la detección de embarcaciones, inauguradas en 2006 y 2008 y ubicadas en las montañas de Haría y de La Mina. A ellas hay que sumar otras cámaras de vigilancia situadas en Puerto del Carmen y en Costa Teguise, ambas dotadas de un sistema de visión infrarroja.

El ministro del Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba, anunció ayer que la Guardia Civil abrirá una completa investigación sobre lo sucedido: "Vamos a mirarlo a fondo, porque esto exige que haya una investigación y no les quepa ninguna duda de que si hay que cambiar algo, se cambiará".